CVI/ septiembre 19, 2019/ Experiencias

Yo conocí el CVI a través de una vecina de la escala que iba por la calle con un andador que no había visto nunca. Veía que se podía sentarse, podía llevar la compra y era fácil de usar. Ella me habló del centro, y me recomendó ir a probar los productos y las ayudas que tenían. A mí me costaba mucho caminar por la calle, agacharme y ponerme las medias y zapatos (gastaba un número más de zapatos para poderme-las puso con más facilidad) … Por otra parte no sentía bien el teléfono cuando me llamaba mi hijo; lo llevaba siempre encima pero no la entendía.

Pedí la visita y me atendieron dos chicas. Lo que más me sirvió se pudo probar los productos que tenían en el centro. Me recomendaron aparatos que me podían ayudar en mis dificultades. Desde entonces, las mejoras han sido muchas, ya que ahora puedo vestirme con facilidad, puedo ponerme los calcetines, y llevo zapatos de mi número. Llevo un móvil que es muy fácil, tan sólo tiene cuatro teclas. En casa me han puesto un aparato para oír mejor el timbre de la puerta que me avisa con una luz. En definitiva ahora soy más autónoma, me siento más segura tanto en casa como cuando voy por la calle con el andador.

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