CVI/ noviembre 15, 2017/ Noticias/ 0 comentarios

El i-Walker se basa en un caminador estándar de 4 ruedas con una serie de sensores y actuadores integrados en su estructura. Las manetas tienen unos sensores de fuerzas, capaces de medir la fuerza aplicada en cada mano en los ejes X, Y y Z (fuerzas de empuje, lateral y apoyo respectivamente). Además, se pueden detectar los momentos en los que el usuario está usando el freno manual. Las ruedas traseras tienen un motor cada una para asistir al usuario en situaciones determinadas y además miden la odometría del caminador. También se pueden medir las fuerzas normales aplicadas con unos sensores situados en la parte posterior del caminador.

El objetivo del estudio es construir un banco de datos a partir de la interacción entre los usuarios y el i-Walker. En un estudio previo se ha comprobado que los datos recogidos por el i-Walker permiten identificar diferentes características del paso del usuario y por tanto predecir si una persona mayor presenta mayores riesgos de caída. Nuestra hipótesis es que el i-Walker puede convertirse en una herramienta personalizada de ayuda a la movilidad gracias a la definición de perfiles de usuario.

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